Domingo, Septiembre 24, 2017
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Del Bullying al Mobbing

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del-bullying-al-mobbing“¡Gorda!”, “¡Marica!”, “¡Tarado!”, son algunos de los insultos que puedes escuchar de forma común en las escuelas; zapes, empujones, golpes, amenazas, son acciones que puedes ver en muchas aulas; acoso constante, golpizas, humillaciones públicas, son otras, que han llevado a miles de personas en el mundo a la depresión y, en el peor de los casos, a suicidarse.  Todo ello, forma parte del bullying, sí ese terminó que tanto está de moda y que se refiere al acoso escolar.

Probablemente estés pensado “Pero yo ya salí de la escuela, así que ya me libré de esas cosas”, ¡pues no! Resulta que los seres humanos nos las hemos ingeniado para ser violentos a distintas edades y en diferentes sitios, así que  la historia del bullying se repite otra vez, pero en el ámbito laboral.

El bullying se convierte en mobbing una vez que has puesto un pié en una empresa privada, dependencia de gobierno o changarro en la merced. No importa el ambiente, el acoso laboral es un fenómeno que no distingue estrato social, religión, etnia, orientación sexual o género. Así que más te vale estar preparado.

Tanto el bullying como el mobbing comparten algo importante, es una violencia voluntaria, es decir, intencionada, con el propósito de dañar, destruir, eliminar a una persona que se considera no deseada para quien violenta. El otro elemento importantísimo y que les distingue, es que es una violencia sistemática. O sea, no vale un empujón una sola vez, estamos hablando de un maltrato intencional, repetido a lo largo del tiempo y que ocasiona en la víctima serios daños, ya sean físicos, emocionales o materiales.

Lo primero, es identificar si lo que te sucede es acoso. En la red, ya es posible encontrar algunos test  de orientación, como el de cepvi.com o el de mobbing.com.mx, para saber si eres o no víctima de esta violencia. Recuerda, son orientaciones y lo más importante es que acudas con algún profesional para que te ayude a hacer el diagnóstico correcto y asesorarte en los pasos a seguir. 


¿Cómo sé si estoy viviendo acoso?

Bueno, pues lo más fácil es hacerle caso a tu cuerpo. Si cuando tienes que ir a trabajar comienzas a sentir malestar; si cuando llegas a tu lugar de trabajo te sientes nervioso, te sudan las manos, te duele el estómago; si vives constantemente al pendiente de lo que pensará la gente de tu oficina (ya sea jefes o colegas); si no logras relajarte o disfrutar las cosas que antes podías disfrutar; si estás teniendo problemas de sueño (no poder conciliar el sueño, despertarse durante la noche, dormir menos de 5 horas diarias), cambios en tu apetito (comes de más o no comes); si tienes pensamientos obsesivos con tus responsabilidades laborales o con tu percepción sobre tu capacidad en el trabajo, hay grandes posibilidades de que estés sufriendo algún tipo de violencia.


 

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