Domingo, 23 Diciembre 2018 00:24

Acoso sexual en el trabajo

Written by Lic. Carlota Ruiz

Acceder a un trabajo bien remunerado, donde se desarrollen nuestras capacidades, en el que haya un ambiente cordial donde puedas crecer como trabajador o profesionista, donde exista la igualdad de géneros y se respeten nuestros derechos se puede convertir en la meta de cualquier persona. Pero ¿qué sucede si al desarrollar nuestro trabajo nos topamos con un jefe o un superior que valiéndose de que ocupa una posición jerárquica mayor nos hace insinuaciones para ejecutar un acto sexual?

Aunque si bien es cierto hay personas sin escrúpulos que hacen lo impensable para poder acceder a un mejor sueldo; abordar un problema como el acoso sexual no es cosa simple.

Una persona que se siente agredida sexualmente ¿cómo puede saber que se trata de acoso sexual o no? Es importante entender que el Acoso sexual de acuerdo a la Organización Internacional del Trabajo (OIT) son insinuaciones sexuales indeseables o un comportamiento verbal o físico de índole sexual que pretende interferir, sin razón alguna, en el requerimiento laboral de una persona o crear un ambiente de trabajo intimidante, hostil u ofensivo. Para que exista debe haber: un comportamiento de carácter sexual que no sea deseado y que la víctima lo perciba como un condicionamiento hostil para su trabajo convirtiéndolo en algo humillante; conductas que transgredan tu libertad sexual con las que muy claramente estés en desacuerdo y te parezcan ofensivas; en virtud de que se trata de un delito sumamente delicado, de carácter subjetivo y de no fácil comprensión para los demás hay que señalar que puede existir: acoso leve verbal: chistes, piropos, conversaciones de contenido sexual; acoso moderado no verbal sin contacto físico: miradas, gestos lascivos, muecas; acoso medio fuerte verbal: llamadas telefónicas, cartas o e-mails con contenidos sexuales, presiones para salir o invitaciones con intenciones sexuales; acoso fuerte con contacto físico: manoseos, sujetar o acorralar, que te pellizquen o toquen tus senos, trasero y otras partes de tu cuerpo o te den un beso en contra de tu voluntad; y hasta el acoso muy fuerte: con presiones físicas o psicológicas para tener contactos íntimos; aunque pueden existir otras conductas diversas a las descritas que también pueden ser consideradas como acoso sexual.

En el Código Penal para el Distrito Federal se define al delito de hostigamiento sexual cuando una persona acosa sexualmente con la amenaza de causarle a la víctima un mal relacionado respecto a la actividad que los vincule. Se prevé una pena de 6 meses a 3 años de prisión, pena que se agrava si el hostigador es servidor público y se aprovecha de esa circunstancia, en ese caso se le impone la destitución de su cargo por un lapso igual al de la pena de prisión impuesta.

Las consecuencias laborales, a quien sufre de este tipo de agresión, es que puede provocarle que experimente nerviosismo, ansiedad, depresión, estrés emocional, humillación; sensación de impotencia, efectos que se reflejan en la autoestima y llevan a trastornos psicosomáticos que afectan gravemente la salud y como consecuencia traen consigo absentismo o una merma en la productividad. Incluso hay quienes se sienten obligados a abandonar sus trabajos o peor aún son despedidos, o quienes soportan una grave problemática de sometimiento y silencio para no perder el ingreso, con un sentido de culpa por ser “provocadora(or)”.

Sin duda se trata de un problema laboral de consecuencias graves por lo que es de suma importancia denunciar ante el Agente del Ministerio Público para poder iniciar un proceso penal, aun y cuando es difícil de probar ya que se trata de tu dicho contra el de la otra persona y se requieren testigos, videos o grabaciones para demostrarlo.

Lamentablemente no podemos hablar de una forma de prevención ya que este tipo de agresiones normalmente son cometidas por los jefes y no contra todas las personas sino sólo con quien es el “objeto de su deseo”. Por tanto, es muy difícil saber en que momento un superior va a faltarle el respeto a su empleado(a), es complejo manejar este delito y es de los más difíciles de probar al ser algo subjetivo ya que lo que a mi me ofende puede no ofender a otra persona. Por lo tanto, lo importante es no permanecer en silencio.

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